A 122 años de la proclama del escritor Émile Zola contra el antisemitismo en Francia

El 13 de enero de 1898, el célebre escritor y periodista francés publicaba en el periódico L’Aurore el texto «J’accuse» (Yo acuso), una proclama reclamando justicia para el soldado Dreyfus, de origen judío, condenado injustamente en un claro caso de antisemitismo. Se trata de un texto político que se posiciona a favor de las diferencias entre ciudadanos y se anticipa a los horrores que vivió Europa en la Segunda Guerra mundial.

Émile Zola

El 13 de enero de 1898, Émile Zola, escritor y periodista francés, decide publicar una proclama dirigida al Presidente de su país, Félix Faure, para reclamarle por las injusticias cometidas contra Alfred Dreyfus, un capitán del Ejército condenado en 1894 por traición a la patria por un tribunal militar.

Alfred Dreyfus

Investigando el caso y entrevistando testigos y allegados al condenado, Zola pudo descubrir una trama de encubrimiento que favorecía al comandante Estehazy, el verdadero autor de una misiva secreta dirigida a los alemanes con información sensible sobre Francia.

Sin embargo, el tribunal militar -en un contexto en el cual el antisemitismo y el nacionalismo se dirigían a su apogeo en Europa- condenó sin pruebas a Dreyfus, de origen judío y nacido en la zona de Alsacia, un territorio disputado históricamente por Francia y Alemania, y que se encontraba en control de los germanos desde la guerra de 1870 que enfrentó a estos dos países.

Así, el J’accuse de Zola buscó dar a conocer ante el gran público un caso de injusticia basada en la discriminación. En efecto, a partir de la publicación de esta proclama, el campo intelectual francés se dividió en dos, enfrentando a la derecha, en ese momento nacionalista y antisemita (anti-dreyfusianos) y a la izquierda (dreyfusianos).

Por la publicación de su texto en l’Aurore, Zola debió enfrentar persecuciones y hasta un proceso judicial y una condena por difamación. No obstante, su poderoso texto tuvo impacto en la política y en 1899 Dreyfus obtuvo un indulto por parte del presidente Émile Loubet, después de sufrir más de 4 años de destierro y prisión.

En 1906, un nuevo juicio civil comprobó que Dreyfus era inocente y éste fue reincorporado al Ejército francés. Zola, quien había fallecido en 1902, fue quien rehabilitó la posibilidad para que la justicia pudiera al fin llegar.

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