España: discriminan a una mujer en silla de ruedas al intentar usar un bus

El conductor de un bus regional de Madrid fue denunciado por una pasajera que dice haber sido fuertemente discriminada por él. «[Los discapacitados] no deberían usar el transporte público» habría dicho el chofer antes de escupir a la mujer con discapacidad motriz. Indignación social y preocupación por la creciente intolerancia hacia las personas diferentes en Europa.

Catalina, una joven estudiante de psicología, discapacitada motriz, denuncia haber sido fuertemente discriminada por un conductor de autobús en Madrid, región donde habita.

Informa el diario El País que, la pasajera, de 20 años, utiliza el transporte público diariamente para dirigirse a su universidad. Su autonomía ambulatoria está asegurada por una silla de ruedas eléctrica (de tipo «scooter»), la cual le permite desplazarse sin ningún problema por la capital española.

Madrid es una ciudad inclusiva, adaptada para facilitar la autonomía de personas con limitaciones físicas. Los colectivos tienen rampas para sillas de ruedas y espacios reservados éstas, con cinturones de seguridad.

Lamentablemente, la inclusión no llega a todos los trabajadores del transporte público: Catalina denuncia que un conductor la atacó violentamente, con escupitajos y gritos, diciéndole que ella le hacía perder el tiempo.

El chofer habría también manifestado que «la gente como ella» no debría usar el transporte público porque molesta al resto y que «su madre no debería haberla parido» ya que ella era una «retrasada mental». Además, el hombre la habría hecho descender tres paradas antes.

La pasajera agredida realizó la denuncia correspondiente y las autoridades ya están actuando. El conductor de bus fue suspendido hasta que se aclare la situación y se confirme o descarte el hecho.

Si bien esta situación es atípica -puesto que es raro que un chofer reaccione así- el hecho es preocupante porque se suma a una serie de ataques hacia las minorías, tanto en España como en el resto de Europa. Discriminación hacia mujeres, inmigrantes, judíos o musulmanes, por ejemplo, se están volviendo cada vez más comunes en el viejo continente, donde de hecho la ultraderecha avanza a pazos agigantados, rememorando las épocas más oscuras de la civilización occidental.

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