Vicentin en Paraguay: sospechas de manejos muy turbios

La semana pasada se revelaban las sospechas que hay entorno a los manejos de la filial paraguaya de Vicentin, la segunda exportadora de granos en nuestro país y la sexta en Argentina. Ahora, los  medios argentinos Tiempo y El Cohete a la Luna ampliaron los detalles de las presuntas estafas millonarias.

Vicentin es hoy tapa de todos los medios argentinos. Se convirtió en un tema económico y político mayor para el presidente Alberto Fernández, porque éste había anunciado la intención de expropiar al grupo agroindustrial oriundo de la Provincia de Santa Fe. Pero las presiones del sector y de la oposición hicieron que, aparentemente, se dé marcha atrás con la expropiación y se busque una salida más consensuada.

Se trata de la sexta exportadora de granos de Argentina y la segunda del Paraguay, aunque aquí sólo tienen una oficina con 6 empleados y un puerto, sin ninguna planta de producción local, según informa el periódico Tiempo Argentino en su edición del domingo 21 de junio.

La filial paraguaya es acreedora de la argentina por más de 4000 millones de pesos (cerca de Gs. 400.000 millones) por exportaciones a ese país. Eso surge del concurso de acreedores, tras la declaración de Vicentin en enero de este año, cuando manifestó tener «estrés financiero» y no poder hacer frente a sus ingentes deudas.

Las autoridades argentinas habían intervenido la empresa luego de que ésta se declare en default, ya que debe más de 300 millones de dólares al Banco Nación, de propiedad estatal. Pero un juez de la Provincia de Santa Fe (donde funciona Vicentin) falló en contra de la intervención y ahora el Estado argentino participa de la empresa en calidad de veedor.

Esta nueva situación complica la posibilidad de que se pueda verdaderamente llegar al meollo de la cuestión, es decir, saber si efectivamente Vicentin realizaba maniobras de triangulación para burlar al fisco argentino y abusar de la legislación paraguaya.

El periodista Randy Stagnaro (Twitter @randystagnaro), del diario Tiempo, levanta las sospechas de Claudio Lozano, director del Banco Nación. Se cree que barcazas salían de Paraguay vacías y luego eran llenadas con granos de soja en San Lorenzo (puerto en Santa Fe, Argentina), pero todo se facturaba como si hubiera provenido de suelo paraguayo. Este tipo de operación, totalmente ilegal, si ocurrió, debió contar con complicidad de autoridades de las dos fronteras.

El objetivo de maniobra sería doble: eludir impuestos a la exportación de soja en Argentina y, además, resguardar las ganancias en el exterior, teniendo en cuenta las fluctuaciones del dólar en el país vecino y las regulaciones que existen al rededor de la divisa.

Si esto se comprueba, se trataría de un escándalo de proporciones mayores, porque significaría que se utilizaba nuestro país como plataforma para estafar al Estado argentino y que encima había complicidad aduanera.

Además, como explicábamos la semana pasada, los perjuicios para Paraguay tienen que ver con la falsa magnificación del sector aquí, siendo que  Vicentin – considerada 2da exportadora de granos en nuestro país- en realidad no produciría valor agregado ni generaría empleo en suelo paraguayo.

De acuerdo con Julia Strada -periodista y doctora en economía- este tipo de maniobras es común y frecuente en el mercado de granos argentino: todos los productores  operarían de esta forma y por eso su efusivo rechazo a la posibilidad de que Estado expropie Vicentin, pues temen que se visibilicen estos manejos fraudulentos.

Strada (@juli_strada en Twitter) expuso en un artículo publicado el domingo 21 en El Cohete a la Luna (medio digital perteneciente al prestigioso periodista de investigación y activista por los derechos humanos, Horacio Verbitsky) que el gobierno del expresidente argentino Mauricio Macri desreguló el mercado de la exportación e importación de granos, habilitando el tipo de maniobras que ahora se investigan.

En lo que respecta a Paraguay, Strada agrega que la soja que se exportaría desde aquí habría estado facturada a valores más altos. Si bien en principio ella no abona la tesis de barcazas vacías, esta periodista sí abre la posibilidad de que exista una sobrefacturación entre las dos filiales de Vicentin, porque como el destino de la soja traída desde Paraguay es la reexportación, su precio luego se podría descontar de los gravámenes argentinos a la exportación y de otros impuestos.

Al respecto, el medio El Cohete a la Luna muestra cómo aumentó la importación de soja desde Paraguay hacia Argentina desde el momento en que Macri quitó regulaciones al sector, en 2016, hasta que éste se fue del poder por perder su reelección, en 2019.

Así, el ingreso de soja de origen supuestamente paraguayo habría pasado de USD 0 en 2015 a  USD 256,5 millones un año después, alcanzando USD 1194 en 2019.  Del artículo se desprende que habría habido complicidad del gobierno del expresidente argentino, ya que el campo fue un pilar de apoyo político para su gestión.

Según fuentes que cita Julia Strada, Vicentin habría «apurado» el ingreso de la supuesta producción proveniente de nuestro país a fines de 2019, en el marco de la retirada del gobierno de Macri -quien le otorgó un préstamo millonario de la banca pública Nación cuando ya había perdido las elecciones-, para poder reexportar todo rápidamente. Sin embargo, luego de realizadas las ventas, la empresa no pagó ni un centavo de sus deudas.

Lo cierto es que, barcazas llenas o vacías, evidentemente hubo una relación oscura entre Vicentin Argentina y Vicentin Paraguay, la cual no habría sido tal si nuestro país aplicara la misma regulación al sector agrícola que nuestros vecinos. Sin embargo, con la excusa de que se ahuyentaría la inversión, Paraguay sigue sin gravar la exportación de soja y demás productos primarios.

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