Un estudio en EE.UU. demuestra que los hombres son más reacios a usar tapaboca

Si no es obligatorio, los hombres prefieren no usar mascarilla aunque sea recomendable. En cambio, no se observaron diferencias de género en condados donde el uso es imperativo por ley. Según esta investigación, el rechazo masculino al tapaboca obedece a que ellos se sienten más impunes frente al coronavirus y no sienten el riesgo al contagio.

 

Si bien en un principio la OMS desaconsejaba el uso de tapabocas para detener el avance de la pandemia de COVID-19, pronto la institución debió modificar sus recomendaciones, ante la clara evidencia de que las mascarillas son un escudo que desacelera la transmisión del virus.

Por eso, a medida que los países relajan sus cuarentenas -como sucede en Europa y también aquí en Paraguay- los gobiernos imponen el uso masivo de barbijos, además de exigentes protocolos de distanciamiento social.

Dos investigadores en ciencias sociales cuantitativas (Hélène Barcelo y Valerio Capraro) realizaron una encuesta a más de 2400 ciudadanos estadounidenses para medir la propensión al uso de tapabocas. Los hallazgos -si bien no son representativos de la población en general- indican que los hombres son más reticentes a su uso que las mujeres.

En este sentido, se demuestra que los hombres que participaron de la encuesta, además de declarar que prefieren no usarlo si no es obligatorio, manifestaron que al usarlo sienten «emociones negativas».

Se trata de una información muy importante, ya que las mascarillas se transformaron en poco tiempo en un artículo de uso cotidiano y todo indica que lo seguirán siendo hasta que no se encuentre una vacuna para frenar el SARS-COV-2.

Del paper publicado en mayo se desprende que, si no es obligatorio por ley, los hombres prefieren no usar tapabocas, ya que -el mismo artículo lo refiere- sienten menos riesgo al contagio que las mujeres. Esto, advierten los investigadores, es muy peligroso porque justamente los hombres son quienes más riesgo de tener complicaciones y/o de morir en caso de infectarse de coronavirus.

En el artículo también se analiza la efectividad de las campañas de concienciación en el uso de mascarillas y cubrebocas: se observa que aquellas que apelan al cuidado de «la comunidad» tienen más efectividad que las que hacen referencia a los niveles familiares o individuales.

El texto científico finaliza con la recomendación de hacer obligatorio el uso de tapabocas, pueso que si su uso depende de la voluntad de los ciudadanos, es poco probable que los hombres adquieran el hábito. Además, sugiere a los gobiernos que las campañas de concienciación se basen en el uso de tapabocas como manera de cuidar a la comunidad, porque esos tipos de eslóganes fueron más efectivos en la muestra analizada.

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