«América Latina tiene que aumentar impuestos» afirma ex Director Ejecutivo de la CEPAL

El prestigioso economista colombiano, José Antonio Ocampo (ex Director Ejecutivo de la CEPAL, profesor en la Universidad de Columbia) advierte que el futuro de la región es sombrío. Sin embargo, para poder volver a la senda del crecimiento es imperativo aumentar los recursos fiscales vía una reforma tributaria más progresiva y más justa. Las políticas de austeridad y recorte ya casi no tienen defensores.

No sabemos cuándo terminará la pandemia de coronavirus ni cómo, lo que sí es un hecho es que dejará un tendal de fallecidos y de pobreza en todos los países del mundo.

Si la cuarentena es hoy en día el único método profiláctico para no infectarse, a nivel económico la única manera que tienen los gobiernos para hacer frente a la crisis económica es aumentar el gasto fiscal.

En esto último coinciden todos los economistas prestigiosos del mundo, tanto ortodoxos como heterodoxos. Tal es así que se trata de una política que promueve activamente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los grandes formadores de opinión, como el  periódico Financial Times.

Es así mismo que opina el prestigiado economista colombiano, José Antonio Ocampo (profesor de la Universidad de Columbia, Presidente de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional de la ONU).

José Antonio Ocampo. Foto: Wikipedia

«Deberíamos centrarnos en los impuestos, no en la deuda» («We should focus on taxes, not debt«), se titula el artículo donde Ocampo considera que el «la austeridad no es una opción» en América Latina, ya que reducir el gasto público solo hará que los problemas de la región empeoren: aquellos que ya existían (ahora agravados por la pandemia), como los nuevos que surgieron tras el impacto del COVID-19.

En una tribuna publicada en la famosa revista America’s Quarterly, el economista reconoce que los países latinoamericanos están ya sobreendeudados y que casi todos tienen más déficit fiscal que durante la crisis económica de 2008, pero señala que ya no hay margen para reducir el gasto público, porque justamente lo que se necesita es que el Estado aporte el capital necesario para salvar a las empresas en riesgo, proteger los empleos en peligro y socorrer a las personas empobrecidas.

La clave, para Ocampo, estriba en «¿quién pagará la factura?» del ampliado gasto fiscal que se necesita para atravesar la otra pandemia, la económica. Y la respuesta tiene que ser, en todos los casos, una reforma tributaria que distribuya de manera más justa y progresista la carga impositiva en América Latina.

El ex Secretario Ejecutivo de la CEPAL también considera que se debe revisar el sistema mundial que permite a las multinacionales declarar sus ganancias donde más les conviene, evadiendo impuestos donde en realidad producen. Sugiere que los países latinoamericanos sigan el ejemplo de Reino Unido y Francia, donde se introdujeron impuestos a los servicios digitales de empresas extranjeras.

Otro punto interesante que se menciona en el artículo referido es que la concesión de incentivos fiscales (con miras a promover la inversión, la innovación y el empleo) debe ser descartada de plano, porque se ha probado en diferentes estudios que es ineficaz: la fuerza laboral calificada, la cantidad y calidad de la infraestructura y la estabilidad política son en realidad los verdaderos atractivos para los inversores.

Esto último es de total relevancia para nuestro país, donde la baja carga tributaria, la inexistencia de gravámenes a las exportaciones y los bajos salarios son casi una política de Estado.

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