No sirvió de nada sacrificar vidas: 522 mil empresas quiebran en Brasil

Aunque Bolsonaro priorizó la economía y rechazó ir a la cuarentena, ahora paga el costo de más de 90 mil muertos y la peor performance económica en 40 años.

El instituto de geografía y estadística de Brasil IBGE advirtió que hay 1,3 millones de empresas que cerraron y 522 mil manifestaron que la decisión fue motivada por la pandemia, según informó el diario Folha de São Paulo.

De acuerdo con el IBGE, la crisis del coronavirus afectó a todos los sectores de la economía, pero especialmente a los servicios, el mayor generador de empleo de ese país. Solo 13% declaró haber recibido ayuda del Estado para pagar salarios.

En particular, las más afectadas son las MIPYMES: de los emprendimientos que cerrarán sus puertas, el 99,8% tienen hasta 49 empleados.

De las 2,7 millones de empresas que por ahora logran atravesar la pandemia, el 70% declaró al IBGE que el coronavirus afectó negativamente a sus negocios.

El investigador del IBGE, Alessandro Pinheiro, señaló que los segmentos más afectados fueron los que no pueden prescindir de las aglomeraciones para funcionar, porque dependen del contacto personal para producir.

Muchas empresas que todavía sobreviven debieron tomar medidas difíciles, como reducir empleados, suspender pago de impuestos, adelantar vacaciones, adaptar su estructura para poder vender online, acceder a créditos y lanzarse a nuevas actividades más compatibles con las medidas de distanciamiento social.

Según datos oficiales del primer trimestre de 2020, el 12,9% de los brasileños están desempleados, pero agencia Reuters recalca que probablemente estos números no reflejen la realidad actual. Aun así, se sabe que 12,4 millones de personas no tienen trabajo en Brasil.

Lo cierto es que la pandemia es una calamidad que afecta a todas partes del mundo. No solo a nivel sanitario sino -después del 5 meses de pandemia- económico, porque tal como sucede con una guerra, el mercado se suspende, la previsibilidad desaparece y no hay perspectiva de que la situación cambie hasta que no se descubra la vacuna o se encuentre un tratamiento que haga disminuir la mortalidad.

No hay recetas para atravesar indemnes este tsunami que golpeó inesperadamente al mundo, cuando en enero se descubría la existenci de un nuevo coronavirus en Wuhan (China). Gobernantes de todo el mundo han intentado diversas medidas, algunos priorizando la economía y otros la protección de las vidas.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, había subestimado la gravedad del Covid-19, negándose rotundamente a aplicar medidas de confinamiento. Su posición siempre fue la de preservar las actividades comerciales y productivas. A esta fecha, los muertos en su tierra superan los 90 mil y lo hasta ahora relevado demuestra que tampoco se pudo escapar a la “otra pandemia”, la económica.

A esta altura de las circunstancias, se hace evidente que la economía no es un área aislada de la realidad que pueda ponerse entre algodones y ser protegida: si la sociedad ve su mundo perturbado, indefectiblemente la economía sentirá las consecuencias.

 

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