El libro tamaño corazón

En este envío, Paranaländer recuerda a Ñe-ẽngá Roviú, una publicacion humorística «subida de tono» que circulaba entre los combatientes de la Guerra del Chaco.

Por: Paranaländer

Ñe-ẽngá Roviú, era una suerte de cartilla de los soldados paraguayos, los llamados patapilas por los contrincantes bolivianos, durante la Guerra del Chaco, según me contó Lucy Yegros (que la reeditó algunos ejemplares a partir de su único original fechado en 1923, sobreviviente a la guerra y los años) que le contó su padre, gran amigo del autor, Rosicrán (autor de los clásicos pioneros de la literatura guaraní Ocára Poty, de 1917, y Ñande Ypykuéra, de 1929), que no se atrevió a firmar el libro por su subido tono verde, roviú, verdioscuro en guaraní.

Procuraba tal librillo provocar la risa y crear camaradería en torno a una lengua pícara y procaz, incluso diríamos hoy incorrecta. Si el profesor Barthes dijo que la lengua es fascista, imagínate el guaraní, una lengua salvaje medio inventada y adecentada por los jesuitas.

Es el tamaño ideal para los libros parawayensis, el tamaño de su desesperanza y vitalidad interminables, nosotros que adolecimos nuestra juventud en los barrios lambareños, recordamos a ese personaje de antaño, el guarda de colectivo, especie de gigoló con el bolígrafo para controlar las boletas en una mano y el infaltable compañero de horas de espera en las aceras calenturientas de la ciudad, su Zaney Gray de bolsillo y enrollable, esa serie coloreada de historias de cowboy en el bolsillo, echa tubo en la mano, incluso arma de ataque de algún pasajero pillado infraganti al no pagar su boleto de viaje.

Tamaño perfecto para el apytu’ũ parawayensis, mente sintética y gnómica, tatuada de ñe’ẽngas despiadados como aforismos de vida estoica y resignada al mba’e meguã sempiterno, y no ese otro de tamaño monumental, libro para ser apoyado en un facistol, antes que sostenidas en las manos, libro biblia, libro poder, libro prepotencia, libro priápico, ñembo libro arty, con hojas carísimas que obnubilan la vista, libro brotado como excrecencia de la cabeza de nuestro intelectual mbarakaya siempre-cae-bien-parado, no para ser leído, apenas adorado…

Recuerdo otro libro de parecido tenor, cuya autoría se suele adjudicar al poeta uruguayo Acuña de Figueroa, por cierto, autor de los horrendos himnos de Paraguay y de Uruguay, Nomenclatura y Apología del Carajo, librete obsceno y obsesivo con las mil denominaciones del sexo masculino y algún puchito de las del sexo femenino.

Link para leer o descargar Nomenclatura y Apología del Carajo: https://es.scribd.com/document/239409785/Acun-a-de-Figueroa-Francisco-Nomenclatura-y-apologia-del-carajo-pdf

Les dejo con algunos refranes verdioscuros en guaraní del genial Rosicrán (Ybytimi 1876-Asunción1954):

Aña reví né automóvil

Re-ú va rãmõ curé…michí ne nde rapi-a!

China rembé yeguarú, yegua pirú racó

Cova ndopa cuaa véi…ndiyaí revolución paraguái

De culo yaicó ro, ovaybávo yepe ya-á jha yaipiró ñane tĩ.

No importa jheí ye curusú re ocuarú va

Ñe-ẽngá jha cherapicha rembirecó…ndaipurúvai!

Pero peicó oyueví re, ñaimo-á butifarra

To cacá caí tono-ó mberú! (juego de niños)

Todavía es temprano jheí ye jhembireco vaí va

Che nico na ñorairoiri che py-á guasú güí sino che pochy güi jheí ye Chirife

Tuli-tuli pente ñamo ñorairo mba nde jheí ye los colo-ó
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