Mi musa es un yaguareté kuña

El artículo de Paranaländer está dedicado al género epistolar. Nuestro columnista seleccionó cartas de todo tenor: desesperación, por problemas personales o económicos , filosóficas, entre otros.

Por: Paranaländer

Detesto que una persona amada o no, interpelada por mi molesta persona vía mensaje de texto, wasap o mail (las formas actuales de la carta) no me responda o no lo haga a lo largo del día del mensaje enviado, dejándome en espera de tan milagroso intercambio…Por eso, en homenaje a este bello ritual he seleccionado algunas cartas, tristes o desesperadas, que expresan mi admiración por este género eterno, más allá de los malagradecidos o empedernidos en su agrafía.

  1. Nick Cave a MTV, 21 octubre de1996

Mi relación con mi musa es excelente y me siento obligado a protegerla de las influencias que puedan afectar su frágil naturaleza. Ella viene a mí con el regalo de la canción y en cambio la trato con el respeto que se merece, en este caso esto no significa sujetarla a las indignidades del juicio y la competencia. MI musa no es un caballo y no estoy en ningún partido. Y, si fuera un caballo, no lo adjuntaría al carro de esta guillotina, este carro ensangrentado con su carga de cabezas cortadas y premios acristalados. ¡Mi musa podría abandonarme!

Sinceramente, Nick Cave

  1. Francesca Woodman le escribió una carta a un amigo antes de morir (1981) que decía:

“Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones…en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”.

  1. Poe a su esposa Virginia

[Nueva York], 12 de junio de 1846.

¡Mi querido amor, mi querida Virginia! Sin ti, mi querida mujercita, me habría desanimado después de mi última gran decepción. Ahora eres mi única y mayor motivación para luchar contra esta vida hostil, insatisfactoria e ingrata.

Edgar (Poe)

  1. Madame du Deffand a Voltaire

París, 10 de septiembre de 1764.

No he tenido noticias mías, señor, porque hace seis semanas o dos meses que estoy negra como la tinta, sin participar en nada, aburrido de todo, sin deseos, sin sentimientos, y yo, todavía afligido por la desgracia de haber nacido; porque digas lo que digas, es lo único verdadero, ya que es el principio y la causa de todo los demás, pero como es inútil lamentarlo, es ridículo quejarse de ello.

  1. Hildegarde a Bernardo de Claraval (1146-1147)

Oh Venerable Padre Bernardo – Padre, preocupada por una visión que nunca vi con los ojos de la carne, pero que se me apareció en el misterio del espíritu. Yo, miserable y más que miserable en mi condición de mujer, vi grandes maravillas desde temprana edad, que mi lengua no podría relatar si el Espíritu de Dios no me hubiera enseñado a creerlo. Y, sin embargo, la visión no me enseña en el idioma alemán, del cual no tengo un conocimiento formal profundo; mi lectura es sencilla, no es un análisis detallado del texto. soy un ser inculto: no he recibido ninguna enseñanza sobre un tema externo, pero dentro de mi alma soy un erudito. Por eso dudo en hablar.

Padre, por el amor de Dios, quiero que me consueles y me tranquilizaré. Te vi hace más de dos años en una visión como un hombre que miraba al sol sin tenerle miedo pero con silenciosa audacia. Y lloré, por el silencio de estas visiones, quedo derribada días en la cama por pesadas dolencias que me impiden levantarme.

  1. Moisés Bertoni a 0’Leary, diciembre de 1924

No se que mar navegaré, ni qué medios tendré, ni a qué puerto llegaré. Nunca estuve más en la duda al respecto de mi vida y la de mi familia que me acompaña. Nunca tampoco me vi rodeado de tantas dificultades materiales, ni en tan males condiciones económicas, en esta región abandonada y atribulada…

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