Inversión en Salud debe manterse y Pytyvõ debe ser política de Estado

Las inversiones en salud y en programas sociales llegaron a millones de compatriotas, en un capítulo histórico de la intervención estatal para asistir a la población en tiempos de crisis. El gran desafío es convertir estos logros en política de Estado.

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La oposición y determinados “formadores de opinión” suelen reducir los problemas que tiene el Paraguay a las largas décadas de hegemonía colorada. Esta muletilla es, entre otras cosas, un comodín que utilizan quienes no se atreven a preguntarse por la tremenda eficacia de la ANR en la conducción del país y la fuerza que tiene como partido indiscutidamente mayoritario.

Para atenernos únicamente al pasado reciente, se debe recordar que el Partido Colorado refundó la economía, la sociedad y el Estado a partir de la administración 2003-2008. Uno de los logros más importantes de dicho periodo fue la reducción de la deuda externa del país del 48% de su PIB al 12%, puesto que gracias a ello accedimos a créditos baratos que hasta hoy financian las inversiones públicas más importantes. El proceso fue continuado por los siguientes gobiernos consolidando una posición de credibilidad y fortaleza del Estado paraguayo.

El gobierno de Mario Abdo Benítez tuvo que hacerle frente a un contexto tan repentino como catastrófico, una pandemia que golpeó al mundo no solo provocando muerte sino pobreza y desempleo. Para conducir a nuestro país en medio de esta tempestad, el Presidente está llevando adelante niveles de inversión en el área de la salud que no tienen comparación con periodos de gobierno anteriores, así como políticas públicas de carácter inédito en su alcance y modalidad.

Por un lado, como nunca antes en democracia, se multiplicaron las inversiones en terapia intensiva, infraestructura sanitaria y unidades de atención primaria, además de una incorporación masiva de personal de blanco. Si ya en 2019 la inversión en salud había aumentado respecto del año anterior de 679 a 828 mil millones de Gs., en 2020 fue de 937 mil millones de Gs., es decir, se añadieron 109 mil millones de guaraníes.

Por otro lado, el gobierno de Mario Abdo Benítez no solo continúa profundizando los programas sociales gestados a comienzos del 2003, sino que alcanzó un hito en materia de políticas sociales con el programa Pytyvõ y Ñangareko, sumado esto a los subsidios entregados por el IPS y otras asignaciones y estímulos fiscales para cubrir los agujeros que el eco de la crisis económica mundial del Covid-19 provocó en Paraguay. En este sentido, la inversión computada como “Promoción y acción social” tuvo un incremento de 206 mil millones de Gs. en la comparación con 2019 (de 610 mil millones de Gs. asignados en 2019 a 816 mil millones de Gs. consignados en 2020).

Además de estas cifras extraordinarias, lo verdaderamente impactante fue que este gobierno desplegó, una vez más, la vocación históricamente modernizante del coloradismo. Contra quienes sostienen que el Partido Colorado solamente puede pensar la gestión pública desde el paradigma clientelar, el programa Pytyvõ supuso un invaluable avance en la relación entre Estado y sus beneficiarios, dado que la asignación se canaliza de manera directa, rompiendo con las arbitrariedades de la mediación político-partidaria.

Las inversiones en salud y en programas sociales llegaron ya a millones de compatriotas, en un capítulo histórico de la intervención estatal para asistir a la población en tiempos de crisis. Ahora bien, la capacidad de respuesta que demostró el Estado paraguayo abre el interrogante sobre su continuidad, teniendo en cuenta que los crecientes compromisos de la deuda externa irán amenazando las inversiones en salud, educación y protección social.

Con el fin de dejar un legado que lo trascienda, el gobierno debe movilizar todos sus esfuerzos para que todo esto se convierta en política de Estado y no simplemente en hechos excepcionales.

El retorno a la normalidad no puede consistir en una vuelta atrás de lo actualmente existente, sino en una profundización de la acción del Estado como garante de la salud y el bienestar colectivo.

En los próximos años el coloradismo vivirá horas decisivas respecto a su identidad política y su lugar en la historia. Deberá elegir entre sostener estos logros o capitular ante las demandas de austeridad, ajuste y entrega de activos al capital extranjero.

El Partido Colorado como fuerza gobernante deberá elegir entre desmontar estas conquistas o profundizarlas. En este sentido, la capacidad para sostener los avances que obligadamente forzó el coronavirus necesitará de una reingeniería fiscal que fortalezca la capacidad de pago de nuestro país, así como un avance más profundo en la correcta utilización de los recursos públicos.

De estas decisiones dependerá que la ANR siga representando a las grandes mayorías y afianzando su hegemonía. De otro modo, terminará desperdiciando esta oportunidad histórica para ensanchar sus bases sociales y continuar transformando el Paraguay.

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