Trump judicializa la elección ante revés en Wisconsin

En la noche del martes 3, Trump llevaba la ventaja en estados clave. Sin embargo, al contarse los votos anticipados, Biden logró imponerse en Wisconsin y está a un paso de ser el nuevo presidente de EE.UU. El actual mandatario anunció que recurrirá a la justicia para frenar conteos en Pensilvania y Michigan.

Las elecciones de Estados Unidos se volvieron un evento apasionante que tiene en vilo al mundo entero. Las encuestas anticipaban que el opositor Joe Biden se impondría por un amplio margen al candidato que busca su reelección, Donald Trump.

En la noche del martes 3 todos los pronósticos se revelaron erróneos: Trump parecía imponerse y lograr un segundo mandato. Sin embargo, el escenario volvió a cambiar este miércoles 4 por la mañana, cuando comenzó el recuento de los votos anticipados (en su mayoría, efectuados por correo) y Biden ganó -por estrechísimo margen- en un estado clave, Wisconsin.

Ya en la madrugada del miércoles Donald Trump se había declarado ganador, quizás anticipándose a la posibilidad de que los resultados del escrutinio, que le era favorable hasta aquel momento, pudiesen cambiar con el nuevo día. Así fue que, ni bien el escenario comenzó a modificarse, el presidente de los Estados Unidos recurrió a la justicia para frenar el conteo en Michigan, Pensilvania (si pierde allí, sería el tiro de gracia para él) y rever el de Wisconsin, donde acusa fraude en su contra.

El exprecandidato a presidente y senador por Vermont, Bernie Sanders, había predicho que las cosas se darían tal cual se dieron. En una entrevista con el conductor Jimmy Fallon, pronosticó que Trump se declararía vencedor antes de que se contaran los votos por correo, los cuales se preveía que serían en su mayoría demócratas, pues desde el gobierno de Trump desconfiaban de la modalidad de voto a distancia.

Lo cierto es que, más allá de las encuestas, evidentemente desde el Partido Republicano se sabía que la performance de los candidatos Trump y Biden sería muy ajustada, dando lugar a controversias, y por eso, tan solo una semana antes de la elección, se aseguraron una nueva integrante en la Corte Suprema de Justicia, en reemplazo de la fallecida Ruth Bader Ginsburg.

La nueva suprema, la conservadora Amy Coney Barrett de 48 años, les asegura a los republicanos unas cuantas décadas de apoyo en el poder judicial y, asimismo, es una voz a su favor en caso de que el resultado de la presidencial dependa de una decisión judicial. Esto ya sucedió en el año 2000, cuando George W. Bush se impuso sobre Al Gore, luego de que la Corte Suprema detuviera el conteo en el estado de Florida, que estaba casi empatado.

La situación es complicada porque en Estados Unidos no hay una democracia directa: los votantes eligen electores del Colegio Electoral, quienes indirectamente tienen la responsabilidad de nombrar al presidente de la Nación. La mayoría de los estados federales tienen un sistema de «todo o nada», donde el partido que gana la elección se lleva todos los electores. Por eso es que hay algunos distritos que son más claves que otros y pueden torcer los resultados, como es el caso actual de Wisconsin, Pensilvania y Michigan.

Más allá de la definición que pueda darse, es indudable que aun en la democracia considerada la más sólida del mundo existen disputas y enfrentamientos que «embarran» la cancha. La sociedad de Estados Unidos, al igual que en gran parte del mundo, se encuentra polarizada y brutalmente afectada por la pandemia de Covid-19, lo que caldea el humor de los ciudadanos de ese país, al punto en que en las grandes ciudades los comerciantes tapiaron las vidrieras de sus negocios por miedo a manifestaciones violentas y saqueos.

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