Sobre algunos libros de Mario Levrero

Derian Passaglia comenta brevemente los siguientes libros del escritor uruguayo Mario Levrero: Espacios libres (1987), El alma de Gardel (2012), Fauna/Desplazamiento (1987), Diario de un canalla: Burdeos, 1972 (2013), Caza de conejos (1973), El lugar (1982).

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Por: Derian Passaglia

Espacios libres (1987)

Mario Levrero no es para cualquiera. Él mismo lo dice en una entrevista: no quiere que lo lea cualquiera. Obviamente, de esa forma crea una secreta, pequeña, orgullosa, soberbia, leal, legión de fans. Yo me cuento entre ellos, me quiero contar entre ellos.

Estos cuentos me parecieron mucho mejores que los agrupados en La máquina de pensar en Gladys. Acá creo que Levrero profundiza lo que empezó en ese libro: relatos totalmente alocados, sin pies ni cabeza, surrealistas, que pueden salir para cualquier lado.

El alma de Gardel (2012)

A veces Mario Levrero es MEHrio Levrero. No se explica cómo pasa de escribir novelas brillantes como El lugar o La novela luminosa, a este bodrio breve en el que no importa nada de lo que pasa y todo carece de interés. Su escritura (escribe re bien) fue lo único que me alentó a terminarla. Hay que decir también que no lo publicó en vida y que se trata más bien de una recuperación editorial.

Fauna/Desplazamientos (1987)

Fauna es ligera, pop, fresca, en cierto sentido más convencional; Desplazamientos es un relato extraño, oscuro, hipnótico. Me recordó en parte a El lugar (uno de mis preferidos de Levrero), porque en los dos hay «desplazamientos» de un lugar a otro en un espacio casi de ensueño.

Diario de un canalla: Burdeos, 1972 (2013)

Em no me pareció el mejor Levrero ni los dos diarios que contiene el libro especialmente inspirados. Igual hay algunos momentos levrerianos de brillantez, como cuando te hace interesar por la vida de un pajarito en el patio de su casa. Por el contrario, el Diario de Burdeos se me hizo más pesado, a pesar de que es cortito, tal vez porque no es un diario del día a día sino de lo que recuerda haber vivido ahí hace 30 años atrás.

Caza de conejos (1973)

Capítulos cortísimos de un párrafo que tienen cinco o seis líneas, algunos más, otros menos. Hay capítulos que parecen sencillamente tuits graciosos, ingeniosos. reconozco que varios están muy buenos, pero en general el conjunto es irregular. Acá funciona el mito del autor secreto reconocido después de la muerte.

El lugar (1982)

Muy flashero. Es cierto, puede que el punto de partida sea kafkiano (un tipo no se despierta convertido en cucaracha, sino en un lugar que no conoce ni sabe cómo llegó), pero por suerte se transforma en otra cosa, inmejorable, que va creciendo en tensión e interés. Si existe algo así como el estilo levreriano, para mí esta novela es uno de sus puntos más altos.

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